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Foco en: Romina Martínez de Fundación Panal

26 de Diciembre , 2017

“Siempre me hizo sentido cómo la gente se puede organizar por objetivos comunes”

La Coordinadora de Alianzas Estratégicas en Panal nos cuenta sobre su llegada al mundo de la sociedad civil y lo que la motiva a seguir trabajando con estudiantes secundarios. 

¿Cómo llegaste a Panal?

Conocí a Panal el año 2012 cuando estaba en segundo año de universidad. Tomás Despouy, fundador de la organización que también estaba en Ingeniería Comercial en la Universidad Diego Portales, estaba armando el piloto  de Líderes Enseña Chile para aplicarlo en la facultad. Ahí fui mentora de la primera generación de estudiantes que pasaron por el programa. Era un programa distinto a Panal pero tenía el mismo objetivo: apoyar a jóvenes entre 13 y 17 años de diferentes comunas.

Luego, en 2013, Tomás me propuso hacer algo significativo al final del proceso y realizamos una escuela de verano en Rancagua, de nivelación. El 2014 se funda Panal y el 2015, ya egresada de la universidad, entré como Coordinadora voluntaria en Puente Alto, luego de mi titulación me quedé trabajando en la fundación. Éste ha sido mi primer trabajo.

¿Es tu primer acercamiento a la sociedad civil?

En mi época de colegio en Puerto Montt hice mucho voluntariado y tuve aproximación con la sociedad civil desde los centros de estudiantes. Hacíamos una escuela de verano en Chiloé para acompañar a los pobladores y hacer actividades para conectar a la comunidad. Siempre me hizo sentido cómo la gente se puede organizar por objetivos comunes, y cómo eso es poco inculcado en la educación. Panal es justamente eso, un espacio para los estudiantes secundarios donde pueden fortalecer sus competencias con el objetivo de organizarse en comunidad y proponer cambios a su cultura escolar.

¿En qué proyectos están ahora?

Seguimos con el programa formativo de Panal que tiene tres pilares formativos: trabajo colaborativo, mentalidad de crecimiento y determinación, y crear espacios en los colegios para que los estudiantes armen proyectos, los propongan a su dirección, y los puedan realizar. Lo que hacemos es hablar con los colegios para que incorporen este programa extracurricular, que no tiene costo para el establecimiento, y les damos cierta cantidad de cupos para sus estudiantes. Juntamos a diferentes jóvenes de distintos colegios y trabajamos todos los sábados en sedes universitarias o de institutos Profesionales en la creación de sus proyectos. Con los colegios intentamos generar un ciclo de tres años, con proyectos de dos meses y medio de duración. La idea es que cuando pasan los dos meses y medio  vayan rotando los estudiantes. Actualmente estamos trabajando en cuatro comunas: Santiago Centro, Recoleta. Huechuraba y Quilicura, y en regiones estamos en Talca, Concepción y Temuco. El próximo año queremos llegar a Puerto Montt.

¿Cuáles proyectos te han llamado más la atención?

Uno de los que considero más profundos son los relacionados con la empatía con el profesor, donde se realizan clases intercambiadas y el profesor escucha una clase hecha por un alumno, por ejemplo. El 60% de nuestros proyectos suelen ser sobre convivencia escolar, donde entra la empatía, el bullying, la violencia escolar. Los mismos estudiantes determinan los temas y nosotros preparamos a los voluntarios que guían a los jóvenes, para que el proyecto llegue a ser lo más profundo posible.

¿Cómo ha sido la experiencia en ColungaHUB?

Nosotros llegamos en marzo de 2017 a ColungaHUB y ha sido una experiencia buena. Estamos en el cowork del segundo piso rodeados por otras organizaciones que trabajan en educación. Lo bueno de estar aquí es que te da espacios para conocerse entre los equipos, para estar en contacto con organizaciones con mucha más experiencia o menos, lo que entrega mucho enriquecimiento además de redes.

 

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